Y entonces llegó ella, la novia por excelencia. El 19 de abril de 1956 Grace Kelly se convertía en su Alteza Serenísima Gracia Patricia de Mónaco gracias a su boda con Rainiero. El enlace, celebrado en la Catedral de San Nicolás, fue ignorado por el resto de casas reales europeas. No obstante, derrochó glamour por los cuatro costados e inundó el pequeño principado de estrellas de Hollywood. Entre los invitados, más de 1.100, se encontraban Frank Sinatra, Alfred Hitchcock y Cary Grant. Cerca de 1.600 periodistas cubrieron el enlace que fue visto por 30 millones de espectadores, casi la totalidad de los que en aquellos momentos tenían televisión. Fue la boda del siglo.
La novia lucía un espectacular traje creado pot Helen Rose —que ya había diseñado el primer vestido de novia de Liz Taylor— bajo la atenta mirada de Grace, quien sugirió una cola más larga. La parte superior era de encaje francés unida por un fajín a una gran falda en forma de tulipa. Y el resto es parte de la leyenda, porque desde ese día el traje ha sido copiado y rediseñado por millones de novias y modistos en todo el mundo. ¿Quién no ha querido ser Grace Kelly el día de su boda?
Liz Taylor se casó ocho veces pero no fue hasta su quinto matrimonio cuando la actriz encontró el verdadero amor de su vida: Richard Burton, que se cruzó en su camino en 1962, durante el rodaje de la película ‘Cleopatra’. La pareja se casaba el 15 de marzo de 1964: una unión que duraría diez años, durante la cual adoptarían a una hija en común, y que sería ampliamente seguida por la prensa. Durante esta época, la actriz, centrada en hacer que su matrimonio funcionase, llegó a subir de peso simplemente para dejar de recibir ofertas y papeles en el cine. Su historia de amor es como el guión de un melodrama, hubo divorcios y boda en Montreal, convivencia, desencanto, broncas monumentales, borracheras espantosas y otro divorcio. Y otra boda, en Botswana, Burton y Taylor se volvieron a casar en 1975. Para el primer enlace, la poco supersticiosa novia eligió un vestido corto amarillo, nada que ver con el clásico modelo que lució en su primer matrimonio, y un espectacular recogido adornado con jazmín y lirios del valle.
Frank Sinatra se casó con Mia Farrow en una ceremonia privada en 1966, cuando él tenía 50 años y ella 21. El cantante estaba en lo más alto de su carrera y ella era una jovencita actriz que empezaba a despuntar en el mundo del cine. Se dieron el sí quiero, como no podía ser de otra manera si hablamos de Sinatra, en Las Vegas. Su divorcio, dos años después, no fue tan íntimo. A Mía Farrow le llegaron los papeles del al set de rodaje mientras filmaba ‘La semilla del diablo’. La encantadora novia luciría un vestido a juego con una chaquetilla de doble botonadura, un conjunto que con su maravilloso corte de pelo a lo garçon le conferían un aire chic y dulce.
Se casaron en St.Tropez en 1971; ella pertenecía a la alta sociedad nicaragüense y él, Mick Jagger, no necesita muchas presentaciones. Bianca eligió para su boda un dos piezas de Yves Saint Laurent, de chaqueta entallada tipo smoking y falda hasta los pies. El toque “rock” lo ponía un gran sombrero, casi una fedora, cubierto de flores blancas que sostenía un pequeño velo de tul, y el profundo escote de la chaqueta que dejaba vislumbrar más de lo que muchas novias se atreven a mostrar…
Como podrás comprobar no hay una fórmula única para estar radiante el día de la boda, lo que nunca falla es ser uno mismo y dejarse aconsejar por manos expertas.























































