La magia infantil en las bodas

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Si pienso en uno de los eventos en los que más me ha marcado un niño desde que monté esta empresa de actividades infantiles y familiares, será sin duda, la boda de mi amiga Blenka.

Las bodas son celebraciones fundamentalmente para adultos y, salvo que haya alguna atracción para los niños, no están pensadas para menores.

Estos eventos familiares y emocionantes para los mayores deberían, siempre que haya niños, contar con un servicio específico para ellos. ¿Y por qué digo esto? Porque su espontaneidad y fantasía pueden sumar magia a esta celebración tan especial.
Hay infinidad de opciones para amoldarse a las necesidades de los novios, a su presupuesto y a los niños invitados. Tan sólo hay que buscar el traje a medida de la boda, nunca mejor dicho.

Somos de los que piensan que las bodas son de los eventos más bonitos que hacemos, aunque sería difícil elegir el más especial, ya que al trabajar con los niños la belleza está asegurada. Las bodas sin embargo tienen un componente que no poseen otros eventos: magia, ilusión, alegría y niños habitualmente sin padres cerca. ¿Y esto qué aporta? Naturalidad, frescura y la autenticidad infantil. Que sean ellos mismos.

Las bodas suelen tener niños de edades variadas; esto lo vemos como una oportunidad para escuchar y atender necesidades diversas, lo que es un reto precioso. A veces jugamos juntos y a veces jugamos separados. Los niños mayores cuidan de los pequeños. Los pequeños se sienten seguros teniendo cerca a sus primos, amigos o conocidos de ese mismo día. Y los mayores se sienten útiles pudiendo echarnos una mano. Cuando esta labor de cuidado mutuo se termina, toca desfogar o concentrarse, todos por separado. Se crean para ello los grupos que hagan falta en esa celebración en concreto.

Trabajar con los niños en las bodas y observar el resultado de ello suma, sin duda, magia al evento. No tanto por la creatividad que podemos desarrollar (que también suma), sino por la ingenuidad, autenticidad y pureza de la infancia.

Aún recuerdo la cara de Alex, el sobrino de Blenka cuando, tras despedirse de nosotras, le preguntó… “Tía, ¿cuándo te casas de nuevo?”

Gracias a él sentimos que la animación infantil en las bodas, hecha con mucho mimo, siempre es un éxito.

Cristina Saraldi de Luis, directora del grupo Froggies.

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