¡Y yo con estos pelos!

Foto: Jamie Beck para A cup of Jo

Llevábamos tiempo queriendo enseñaros este maravilloso tutorial del estupendo blog A cup of Jo. En él Johanna nos explica paso a paso como realizar una misma, en unos cuantos gestos no muy complicados, este genial recogido. Hemos pensado que sería una buena idea para todas esas invitadas que no tengan ganas o no puedan ir a la peluquería ese día. Porque hay mil razones para no pasar por las manos del peluquero: la boda no es en la ciudad en la que resides y no quieres arriesgarte a ir a un salón que no conoces, no tienes tiempo, prefieres un look más natural pero sin ser demasiado informal, tienes un presupuesto muy ajustado para tu 15ª boda del año… También puede ser una buena alternativa para todas aquellas novias que estén pensando en una ceremonia íntima y relajada; en ese caso nosotros añadiríamos unas espigas, flores o algún tipo de broche o adorno al peinado.

Foto: Jamie Beck para A cup of Jo

1. Johanna recomienda lavar el pelo el día anterior, nunca el mismo día, para que sea más sencillo realizar el recogido.

2. Divide tu melena en tres partes iguales con ayuda de un espejo y rocía cada sección con un poco de laca. Deja a la laca actuar durante unos segundos y luego cepilla suavemente cada parte.

3. Empieza con el trozo de tu derecha. Retuerce el mechón desde el cogote hasta llegar a las puntas, enrosca el pelo hacia tu rostro en el sentido de las agujas del reloj. Con la trenza resultante crea un moñito girándola en sí misma. Deja algún mechón suelto para darle un toque más natural y no parecer la princesa Leia en la Guerra de las Galaxias.

4. Sujeta el moño con horquillas pequeñitas del mismo tono que tu cabello para que pasen desapercibidas.

5. Repite la operación con las otras dos partes.

6. Rocía los tres moñitos con laca para fijar el peinado y ¡ya estás lista!

Foto: Jamie Beck para A cup of Jo

¿Qué te parece? El equipo de LBDA lo ha puesto a  prueba para ver si de verdad era tan simple como parecía en las fotos y tenemos que reconocer que lo es. Hasta las más torpes del equipo nos hemos quedado sin escusa para pasar de la melena suelta a la cola de caballo y de la cola de caballo a la melena suelta en bucle. ¡Qué empecéis con buen pie la semana!

Foto: Jamie Beck para A cup of Jo

PD: Nadie ha dicho que no se pueda llevar para ir al despacho, hacer la compra, cenar con los amigos, pasar la aspiradora o recoger los niños en la guardería.

Pompones

Foto: Little white dresser

Cuantas veces desde que empezaste a preparar la boda se te ha pasado por la cabeza: “Sí, la verdad es que es muy bonito pero no sé qué hacer exactamente con ello”, “no es especial”, “no pega con el resto de las cosas que hemos escogido”, “demasiado caro”, “el día tendría que tener 30 horas para poder hacerlo”, “es pretencioso”, “muy visto”, “excesivamente cursi”, “a él no le gusta”… Poco a poco vas cribando tus ideas iniciales y las opciones se reducen drásticamente. Pero no desesperes, esta semana en LBDA queremos darte un par de consejos en relación a la decoración para el gran día.

Lo primero y fundamental: hay dos tipos de elementos decorativos, los adornos gigantes y los pequeños detalles. Los primeros son difíciles de encontrar, y en cuanto a los segundos, tienes que tener en cuenta que los tendrás que multiplicar más o menos por el número de invitados. Lo que quiere que decir que más vale pensar a lo grande; no es una fiesta de cumpleaños, ni una cena para 15 invitados, esto es otra cosa.

Los pequeños objetos no crean una verdadera atmósfera, así que olvídate de esos maravillosos pajaritos vintage que has visto en ese anticuario tan coqueto a 50 euros la pieza. Tienes que encontrar algún detalle con un precio que te permita adquirir 50 o 200 unidades sin arruinarte. Porque el día de tu boda es de esos pocos momentos en la vida en la que podrás decir cosas como: “quiero 300 peonías color magenta”. “Son xxx euros”… “OK, póngame casi mejor 400”, y tú tan contenta y natural, sin que se te mueva un pelo. Pero que las cifras cambien no quiere decir que los presupuestos no existan.

Para los grandes elementos de decoración no hace falta gastarse el plan de pensiones ni empeñar el reloj del abuelo, como te hemos contado muchas veces lo más importante es la imaginación. Farolillos, globos, siluetas de cartón…Hay un montón de opciones que solo requieren un poco de tiempo y maña. Aquí es donde hace su aparición nuestra propuesta de hoy: decora tu boda con grandes pompones de papel de seda. Bueno, bonito y barato. Después ya pensarás en los detallitos.

Foto: Melody Wei

Melody Wei

Son insuperables en cuanto a relación precio-efecto conseguido y una gran elección si tienes que decorar grandes espacios. Los puedes colocar de forma individual a diferentes alturas, crear guirnaldas o grandes rosetones. Además, existe papel de seda en todos los colores y estampados imaginables, así que las posibilidades son infinitas, solo tienes que escoger el que más te guste. Para las más perezosas, se pueden adquirir ya listos, para las intrépidas os dejamos un regalo.

Foto: Pomtree

 

Siempre nos quedará París

Acuarela París

Hacía mucho tiempo que no os enseñábamos ninguna maravillosa sesión de fotos de compromiso, así que hemos decidido terminar la semana a lo grande: una pareja de novios, la ciudad del amor como decorado y un gusto a eternidad en cada instantánea. La sesión fue realizada un 14 de febrero, así que nos ha parecido una buena forma de avisaros que San Valentín está a la vuelta de la esquina.

Porque de vez en cuando hace falta recargar las baterías, olvidarse de la logística de una boda y recordar el motivo de todo este lío; así que pasad, sentaros y mirad como queda la felicidad plasmada en una foto.

Foto: Juliane Berry

Foto: Juliane Berry

Foto: Juliane Berry

Foto: Juliane Berry

Foto: Juliane Berry

Foto: Juliane Berry

Foto: Juliane Berry

Foto: Juliane Berry

Foto: Juliane Berry

Foto: Juliane Berry

Foto: Juliane Berry

Foto: Juliane Berry

Foto: Juliane Berry

Foto: Juliane Berry

Foto: Juliane Berry

Foto: Juliane Berry

Foto: Juliane Berry

Foto: Juliane Berry

La culpable de estas maravillosas instantáneas es la fotógrafa franco-americana Juliane Berry, los enamorados Constance y Damien y el decorado de fondo nada más y nada menos que le qois de la Seine. ¿Puede haber un escenario más perfecto para una sesión de fotos en San Valentín que París?

Constance y Damien escogieron el 14 de febrero para realizar su sesión pre-boda con el río y los tejados de la Cuidad de la Luz como testigos. Todo salpicado de pequeños detalles en rojo que recuerdan el día de los enamorados y le dan ese toque diferente a las fotos.

Buscad un rincón especial y algún detalle personal o gracioso, algo con gran significado en vuestra historia juntos o relativo a la temática de la boda. Con un poco de imaginación el resultado puede ser como éste; unas fotos naturales y distintas gracias a un paisaje bien escogido, un buen fotógrafo y el mimo puesto en los detalles. No parece tan complicado ¿verdad? Pues eso, darle un par de vueltas a la idea y a dejaros aconsejar por los maravillosos fotógrafos que LBDA pone a vuestra disposición.