Una boda en Cabo de Gata

Con los ojos entornados como en una ensoñación, saboreas el perfume del mar. Una ráfaga de aire enreda los cabellos de las invitadas y el sol caldea sus mejillas. El murmullo del mar y los saludos y risas se ven interrumpidos por el griterío escandaloso de algunas gaviotas.

Despierta: hoy es la boda de Alicia y Guille.

Nos encontramos en la Iglesia de las Salinas, en el Parque Natural de Cabo de Gata. A la izquierda, la playa de las Salinas, inmensa, solitaria, donde un par de barcazas descoloridas nos transportan a otra época ya pasada, dándole al paisaje un aspecto intemporal. La arena gruesa contrasta con el mar centelleante, que parece que te invita a descalzarte y sumergirte en él. A lo lejos, donde el mar se confunde con el cielo, se atisban las montañas que contrastan con la llanura salinera. Aparece la iglesia, sencilla y blanca.

La iglesia, en su momento consagrada a la Virgen del Carmen, atrae a los visitantes con una fuerza irresistible en el vacío de la planicie. En verano, aquí el sol cae a plomo, pero conforme el otoño se convierte en invierno este sopor se transforma en un cosquilleo en la piel. A pocos metros, las toscas casetas de los salineros recuerdan a una vida que ya allí no hallaremos.

Cuando el sol se pone, los pescadores salen en sus barcas a lanzar sus sedales al mar, y todo se tiñe con un filtro dorado: mar, arena, cielo, iglesia, salinas y sierra. La marea, al retirarse, deja charcos en la arena irregular, salpicando la playa de espejos, donde puedes admirar el cielo sin necesidad de alzar la vista. Las campanas anuncian alegremente la salida de la iglesia de Alicia y Guille, que ya son marido y mujer.

“Guille y yo nos conocimos en una boda. Ambos somos de Almería y tenemos amigos comunes, pero no habíamos coincidido porque Guille vivía en Madrid desde hace 13 años, y yo en Mallorca. Desde que nos conocimos tuvimos una relación a distancia durante tres años, pero finalmente convencí a Guille para que se viniera a Mallorca a vivir conmigo. Siendo arquitecto, Guille tenía algo más de movilidad que yo, que soy médico y trabajo desde hace tiempo en un hospital en la isla.”

“La boda la organizamos en seis meses, y fue de común acuerdo que sería en Almería, nuestra ciudad. Desde pequeña siempre me gustó la Iglesia de las Salinas, pero llevaba años en ruinas y me habían dicho que no se podían celebrar allí bodas. Guille me confesó que también era una de sus favoritas. Nuestra sorpresa fue descomunal cuando supimos que habían restaurado la iglesia y que se había vuelto a consagrar solamente un año antes. La fecha fue muy sencilla de elegir, el 24 de junio, la noche de San Juan. Elegimos ese día porque el anterior es mi santo, y al día siguiente es el cumple de Guille, así que el día de en medio, el 24, se convirtió rápidamente en una fecha para celebrarnos a los dos.”

“Algo que quisimos cuidar en nuestra boda fue la elección de la música, porque creemos que es un hilo conductor que crea y transporta emociones. Durante la ceremonia sonó una guitarra española con voz flamenca, que versionó al gran Bob Marley, que dejó a todos nuestros invitados con las emociones a flor de piel. Swingsolutions se encargó de ambientar con temática jazz el cóctel, hasta que llegó la hora de la cena, cuando Guille y yo bajamos las escaleras al son de “Fix you”, de Coldplay, que es nuestra canción.”

“En lo referente a la decoración floral de la iglesia y del lugar de celebración, Floristería Azabache supo entender nuestras necesidades y preferencias, y el resultado fue tal y como lo habíamos visualizado durante los preparativos.”

Al mirar las fotos de Adriana Viciana (https://www.instagram.com/adrianaviciana/) puedo ver a Alicia con un vaporoso vestido de seda y encaje en las mangas de Miguel Ángel Company (Carrer de Sant Felip Neri, 8. Palma), que parece flotar en el aire como una ninfa de la belle époque. “Tras buscar muchos vestidos y diseñadores llegué a Miguel Ángel, que entendió a las mil maravillas lo que buscaba: un vestido romántico, sencillo y natural. Tras proponerme 3 ó 4 bocetos llegamos al definitivo, fuimos haciendo modificaciones entre los dos, hasta llegar al vestido tal y como lo llevé el día de la boda. Fue un proceso muy emocionante, y estoy muy satisfecha con el resultado.” Como el vestido era muy natural, el conjunto exigía un peinado igualmente natural, “Elena Amate supo hacerme unas ondas naturales que toqué con un tocado de Jesús Peiró para la ceremonia. Para la cena y la fiesta me cambié de tocado, y llevé uno de Brumalis (www.brumalis.es), que me regaló Loreto Muñoz-Aycuens junto con mi ramo de novia. Loreto es amiga de Guille desde hace mucho tiempo y le agradecí mucho este detalle. Del maquillaje se encargó María del Mar Cerdán, que me dio un look fresco y juvenil, que era lo que buscaba. En los pies llevé unas sandalias de Jimmy Choo de las que me enamoré, y me regaló mi amiga Isabel como regalo de boda. Me encantan y ya me las he puesto en alguna ocasión, es genial poder volver a utilizar unos zapatos tan bonitos en ocasiones especiales.”

Guille, llevaba un chaqué azul marino de Hugo Boss y complementos de Scalpers. “Al principio queríamos un dress code relajado para nosotros y nuestros invitados, y esa era la idea, pero al final Guille no pudo resistirse a ese sentido estético que tienen los arquitectos y me sorprendió con su atuendo tan formal.”

“La celebración posterior tuvo lugar en La Almendra y el Gitano (www.laalmendrayelgitano.com), en Agua Amarga. Se trata de un oasis en medio del Parque Natural, que conocía desde hace tiempo, porque Agua Amarga es, sin duda, mi pueblo favorito de la costa almeriense. Me gusta sobre todo porque desde La Almendra y el Gitano se puede ver el mar a lo lejos. El catering que sirvió la cena, Catering Bonillo, se deshizo para conseguir darnos gusto en todo lo que pedimos, fue un acierto contar con ellos, y los recomendaría sin dudarlo.”

“Si hay algo de lo que me alegro profundamente es de haber confiado en Adriana Viciana para fotografiar todos los recuerdos del día de nuestra boda. Me encantó su estilo fresco y natural, cómo capta la luz, que no tuvimos que posar y que cuando miramos las fotos podemos revivir todos los sentimientos y sensaciones que tuvimos aquel día.”

¿Os ha gustado la boda de Alicia y Guille?

Todas las fotos son de Adriana Viciana (www.instagram.com/adrianaviciana)

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