Los conflictos durante la preparación de la boda, el mejor terreno para aprender a pedir

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Los conflictos durante la preparación de la boda son en muchos casos el “pan de cada día”. Como lo analizamos en nuestra entrada anterior los protagonistas de las bodas (novio, novia, padres, mejores amigos) se han creado expectativas sobre la misma a través de muchos años. Expectativas que son dispares, con un alto contenido emocional y, por lo tanto, son el combustible que alimenta los conflictos durante esta etapa.

Sin embargo, las vivencias durante los meses de preparación de la boda pueden ayudarte a aprender cómo hacer peticiones.

¿Te gustaría que tu novio/a se involucrara más en la organización porque te sientes desbordado/a? ¿Preferirías hacer un viaje de novios a un lugar cercano para que no salga tan caro pero tu novia sueña con ir a Australia? ¿Tu madre insiste en invitar a esos tíos/primos que no ves desde que dejaste el biberón?

Para lograr tu objetivo, o al menos, negociarlo con tu pareja y familia es necesario que hagas peticiones. Podría parecer que hacerlas es sencillo pero realmente en muchas ocasiones somos torpes e ineficientes.

Por lo tanto, usamos frases como:

“He pedido información en la agencia de viajes sobre el sur de Italia. He pensado que te gustaría para la luna de miel”.

“¿Te gustaría encargarte de escoger las invitaciones?”

Este tipo de formulación poco directa conlleva respuestas que no satisfacen nuestra necesidad, con lo cual tendremos que reformularlas de nuevo. Si no lo hacemos, alimentamos sentimientos como frustración y enfado. En el último ejemplo, la pareja busca cooperación, apoyo, liberar tiempo, pero, como la petición no es clara (no muestra la carencia ni qué necesitamos para suplirla) hay una gran probabilidad de que la respuesta del interlocutor sea negativa.

Mejoraríamos nuestras peticiones si usamos frases como éstas:

“He revisado las finanzas y los precios para ir a Australia. Me temo que es demasiado caro y que no es un buen momento. Me gustaría que nos sentásemos a reevaluar la necesidad de ir ahora, las prioridades que tenemos y que mirásemos lugares alternativos al alcance de nuestras posibilidades”

“No tengo tiempo para organizar todo lo de la boda, necesito ayuda. Puedes, por favor, encargarte de las tarjetas”.

Las peticiones deben ser abiertas, directas y honestas para que reflejen nuestra necesidad y para que generemos campo para la acción inmediata. Si la respuesta es negativa podemos buscar alternativas y si es positiva, logramos aquello que deseamos de forma rápida.

Si eres una persona a la cual le cuesta hacer peticiones puede que:

–       No te guste exponer tu necesidad o carencia.

–       No quieres que la otra persona se moleste.

–       No te guste la posibilidad de recibir un “No” como respuesta.

–       Para ti, tu petición es tan obvia que esperas que lo sea para tu interlocutor, “lo tendría que hacer sin que yo lo dijera”.

El riesgo que se corre al no hacer peticiones o al hacerlas deficientemente es que podemos alimentar frustraciones y resentimientos que pueden afectar nuestras relaciones en el futuro.

Hacerlas de manera honesta y directa es una habilidad que se aprende con la práctica. Por lo tanto, evaluar cómo las estoy haciendo hoy es el primer paso para mejorar nuestras relaciones.

Las tensiones que se crean durante la preparación de la boda ofrecen una buena oportunidad para observar cómo pedimos y determinar qué nos hace falta para ser más eficaces y, al mismo tiempo, enriquecer las relaciones con las personas más importantes para nosotros.

Carolina Vera, Executive Coach y colaboradora de LBDA