¿Organizando tu boda? 3 consejos para evitar los conflictos con tu pareja y familia

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¡De repente los nervios de todos están a flor de piel! Cuando hablo de todos hablo del novio, la novia, los padres de ella, de él, los hermanos, los mejores amigos… ¿No se supone que organizar tu boda debería ser un momento de felicidad y armonía? ¿Entonces por qué hay tanto conflicto? ¿Por qué escoger el color del mantel ha provocado que tu novio no se hable con tu madre y que vosotros llevéis 2 días enfadados?

Las bodas tienen un ingrediente emocional alto y no es poco común que durante la planificación salten chispas entre las parejas y sus familiares, que afloren disputas que antes eran impensables.

A continuación encontrarás 3 consejos que te ayudarán a que la organización de tu boda sea un camino de rosas en lugar de una vivencia espinosa:

1. RECONOCIMIENTO DE LAS EXPECTATIVAS.

La definición de expectativa es: esperanza de realizar o conseguir algo.

En una boda los protagonistas (novios, padres, hermanos etc.) tienen expectativas concretas sobre la misma, muchas de ellas creadas desde hace tiempo. Tenerlas no es un problema, el problema es que la mayoría de las veces no se expresan. Todos esperan que se produzcan los resultados que quieren, que los demás actúen conforme a sus expectativas, sin que realmente las hayan verbalizado. La diferencia entre realidad y expectativas genera desilusión, sufrimiento y enfrentamientos.

Una anécdota personal es que yo esperaba que mi marido me regalara un anillo de compromiso, o por lo menos una alianza. No hubo ni anillo, ni alianza pero si hubo conflicto.

Por lo tanto, es importante dar a conocer a nuestra pareja y a las familias cómo esperamos que sea nuestra boda e, igualmente importante, es conocer lo que esperan ellos de la misma.

2. NEGOCIACIÓN: PRIMERO EN PAREJA, LUEGO CON LOS DEMÁS.

Las expectativas del novio, la novia y sus familias van a ser diferentes, en algunos casos pueden llegar a ser opuestas. Es imposible cumplir los deseos de todos, por lo tanto, hay que negociar. Pero atención, esta negociación debe ser primero entre la pareja, para luego incluir a los padres y demás familiares.

Las siguientes preguntas podrán ayudarte en estos momentos:

¿Qué quieres para ti? ¿Qué quieres para la relación de pareja? ¿Qué deseas tú y que desea tu pareja para los padres? ¿Quieres ganar la discusión sobre el color de los manteles o quieres mantener una buena relación a largo plazo? ¿Cómo de importante es complacer los deseos de los padres? ¿Hasta qué punto se pueden complacer sin que afecte a la pareja?

No se debe olvidar que para que una negociación sea efectiva hay que aceptar el acuerdo final. De nada vale decir que sí a una propuesta para luego estar refunfuñando o creando conflicto. Aceptar es aprobar, dar por bueno, acceder a algo. Aunque el acuerdo final no refleje lo que realmente queríamos en un principio, es esencial apoyar a la pareja y a la familia con la decisión tomada, permitiéndonos compartir y disfrutar con ellos.

3. TIEMPO PARA DISFRUTAR EN PAREJA.

Organizar una boda es una tarea que ocupa meses, por lo que suele monopolizar tanto el tiempo como el tema de conversación de las parejas. Esto puede generar desgaste y tensión. ¡Anticípate! Programa un fin de semana solos, lejos de los preparativos y de los familiares.

Como te recordábamos en un post anterior, lo importante es envejecer juntos. Lo cual significa, como pareja, seguir aprendiendo, compartiendo y queriéndose. La organización de la boda debe ser un paso hacia esa dirección.

Carolina Vera, Executive Coach y colaboradora de LBDA